Caso Nisman: una película de espionaje con un final por ser escrito

Caso Nisman: una película de espionaje con un final por ser escrito

David Guzmán Fonseca- La muerte del fiscal argentino Alberto Nisman podría haber pasado a la historia como un triste caso de suicidio. Sin embargo, lo que en un principio resonaba como un caso simple, ha terminado convirtiéndose en toda una maraña de acusaciones e inconsistencias. Hasta el momento no es claro qué fue lo que realmente pasó el pasado 18 de enero de 2015 en el apartamento del sector de Puerto Madero en Buenos Aires. De acuerdo con fuentes judiciales, el fiscal Nisman fue encontrado muerto en el baño de su apartamento, con una herida de bala en su cabeza y una arma junto a su cuerpo. En cualquier otro caso similar, se habría concluido que se trataba de un suicidio. No obstante, se trata del suicidio del fiscal que declararía ante el Congreso el día siguiente para explicar sus acusaciones en contra del gobierno de la Presidenta Cristina Fernández. Antes de continuar, es necesario entender qué hechos originaron las acusaciones del fiscal Nisman, para luego poder ver qué ha sucedido desde su muerte.

  • El 18 de julio de 1994 detonó en Buenos Aires un aparato explosivo en contra de la sede de la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina), falleciendo 85 personas y resultando otras 300 más heridas.
  • La investigación de los atentados incluyó al Fiscal Nisman y concluyó en octubre de 2006 que el gobierno iraní estaba detrás de los ataques, solicitando la captura de varios miembros del mismo.
  • El Presidente Néstor Kirchner (fallecido esposo de la actual presidenta) declaró ante la Asamblea de la ONU en el 2007 que resentía la falta de colaboración del gobierno de Irán en el caso AMIA, en particular al no facilitar que los acusados iraníes comparecieran ante la justicia argentina.
  • En enero de 2013, los gobiernos de Irán y de Argentina (bajo la presidencia de Fernández) firmaron un pacto de entendimiento por medio del cual buscaban solucionar los problemas surgidos por la investigación del AMIA y se creaba una Comisión de la Verdad, por medio de la cual se investigaría de nuevo lo acontecido en los ataques de 1994.
  • De acuerdo con el diario La Nación, las críticas por parte de la comunidad judía al acuerdo de entendimiento no se hicieron esperar, sugiriendo que éste violaba la Constitución argentina y otorgaba impunidad a aquellos que habían cometido los actos terroristas.

Es sobre este último punto sobre el cual se basan las acusaciones hechas por el fiscal Nisman. En entrevistas a medios locales en los días anteriores a su muerte, aseguró que el gobierno de la Presidenta Fernández negoció la impunidad de los terroristas iraníes a cambio del intercambio de petróleo iraní por cereales y carnes argentinos. Es bajo esta polémica que la muerte de Alberto Nisman se hace pública el 19 de enero de 2015, ante la mirada vigilante del gobierno y la incredulidad de la opinión pública. Lo que pasa después de este día no deja de parecerse al guión de una película de espionaje.

  • El día 19 de Enero la fiscal encargada del caso, Viviana Fein, declara que de acuerdo con los resultados preliminares, la muerte del fiscal Nisman fue un suicidio sin intervención de terceros.
  • Al día siguiente la fiscal Fein afirma que no se encontraron residuos de pólvora en las manos del fiscal Nisman. La idea de que una persona se disparó con un arma que no dejó rastros de pólvora despertó aún más sospechas sobre un falso suicidio.
  • El 21 de enero se descubre que existe un pasadizo oculto que permite el acceso al apartamento del fiscal Nisman.
  • En este mismo día se hizo público que el secretario de Seguridad, Sergio Berni había llegado al apartamento del fiscal Nisman antes que el juez y la fiscal del caso lo hicieran. El funcionario aseguró que se trataba de una medida que buscaba que los oficiales no comprometieran la escena del crimen.
  • Al día siguiente, la presidenta Fernández afirma en su cuenta de Facebook que el suicidio no fue en realidad un suicidio, sino por el contrario un asesinato que buscaba deslegitimar su gobierno.
  • El 26 de enero, Diego Lagomarsino, asistente del fiscal Nisman y quien le había dado el arma al fiscal ante la inquietud de éste por su seguridad, es imputado ante la justicia argentina. Esa misma noche, la Presidenta se dirige al país, asegurando que la muerte del fiscal es el resultado de un complot en contra de su gobierno, en el que Lagomarsino, el diario El Clarín, el sector judicial, la Secretaria de Inteligencia y otros grupos opositores habían participado. De acuerdo con la presidenta, Antonio "Jaime" Stiusso, ex agente de la SIDE, Lagomarsino y el fiscal Nisman tenían como objetivo desestabilizar al gobierno.
  • El viernes 6 de febrero los fiscales argentinos convocan a una marcha del silencio para conmemorar la muerte del fiscal Nisman, así como para exigir la transparencia y resolución del caso. El día 11 del mismo mes, la presidenta Fernández y su gobierno embisten en contra de la marcha y le atribuyen tintes políticos.
  • El día 13 de febrero, el fiscal Gerardo Pollicita, teniendo en cuenta las denuncias del fiscal Nisman, imputa a la presidenta Fernández, al canciller Héctor Timerman, al diputado Andrés Larroque, al dirigente político Luis D’Elia y al líder político Fernando Esteche. De acuerdo con las denuncias de Nisman, todos estas personas participaron en el encubrimiento de los ataques al AMIA.

Sin lugar a dudas, el caso del fiscal Nisman y las consecuencias que éste ha tenido y tendrá son de suma importancia. Al imputarse cargos formales en contra de la Presidenta y varios miembros cercanos a su gobierno, la investigación de este caso debe hacerse de una forma más seria y estará bajo la lupa de la comunidad nacional e internacional. Igualmente, los intentos por parte del gobierno por desvirtuar las acusaciones ante la opinión pública, demuestra las posibles implicaciones sobre la débil imagen de la presidenta Fernández y su partido político. Estas acusaciones sobre corrupción no son los primeras que enfrenta la presidenta Fernández, sino que se suman a los escándalos que van desde sus excesivos gastos en cirugías plásticas, su oposición a medios de comunicación opositores hasta su cercanía con la Revolución Bolivariana. La diferencia es que en este caso, se le acusa de participar en el asesinato de un miembro de otra rama del poder público. El caso Nisman ha logrado generar un descontento en el poder judicial, pero también ha pronunciado un descontento social ya existente. Las marchas del 18 de febrero pueden llegar a ser un punto de inflexión tanto para el gobierno como para la ciudadanía, en la medida en que si el gobierno sigue polarizando el ambiente político también puede llegar a polarizar al electorado a contados meses de las elecciones presidenciales. Por otro lado, si la ciudadanía descontenta logra encontrar en las marchas el aliciente para crear una oposición organizada, el escenario político puede cambiar hacia futuro. Para la presidenta Fernández la inestabilidad, desprestigio y posibles implicaciones judiciales que este caso ha generado van a necesitar más que la ayuda de un par de retoques cosméticos.

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