América Latina se ha convertido en abono para el crecimiento de zonas urbanas

América Latina se ha convertido en abono para el crecimiento de zonas urbanas

Zandra Beaumont- La población en zonas urbanas crece en América Latina a ritmo vertiginoso. Todos quienes viven en grandes ciudades, de una u otra manera, experimentan la agitación, el tráfico, el vaivén del flujo de personas en las calles, el estrés… y al mismo tiempo el encanto e infinitas oportunidades que ofrece una urbe. Pero, ¿están las grandes ciudades de la región listas para enfrentar un crecimiento demográfico a ritmo acelerado? En Latinoamérica un 80% de la población vive en zonas urbanas, según la ONU (Organización de las Naciones Unidas). Asimismo, de un total de más de 588 millones de habitantes que posee la región, un 12% vive en megaciudades (ciudades con más de 10 millones de habitantes), de acuerdo a estimaciones del Banco Mundial.

Según el último censo realizado en el 2010, la zona metropolitana de la Ciudad de México contaba con una súper población de 20.116.842 habitantes. Hoy, la capital mexicana cuenta con más de 21 millones de habitantes; igual número de pobladores goza la ciudad de São Paulo en Brasil. Localidades que ocupan los siguientes lugares en cuanto a población son Tokio (38 millones), Delhi (25 millones) y Shangái (23 millones), de acuerdo a datos ofrecidos por la ONU. Ambas metrópolis latinoamericanas son consideradas megaurbes o ciudades globales, tanto por ser puntos de referencias mundiales, como por la aglomeración de población que en sus superficies yace.

Del mismo modo, la Provincia de Buenos Aires con 15.625.084 habitantes, Lima con un total de 9.752.000 residentes y Bogotá con 7.878.783 ciudadanos -conforme a datos oficiales de cada país- se posicionan como ciudades globales; y según proyecciones de la ONU, las dos últimas superarán los 10 millones de habitantes para el 2030.

Actualmente, el modelo de urbanización en la región vive un proceso evolutivo, derivado de un descenso de la tasa de crecimiento demográfico en las últimas décadas; hoy esta tasa es de 10,6%). Esto se debe, principalmente, a una reducción de la tasa de natalidad y del éxodo rural. Se auna al rápido desarrollo de zonas urbanas, o llamadas ‘ciudades emergentes’ fuera de la periferia de las megaciudades, con poblaciones de entre 100 mil y 2 millones de habitantes, de acuerdo al Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Todo este panorama indica enormes desafíos para los ciudadanos y especialmente de sus dirigentes que llevan la batuta para gestionar eficazmente la calidad de vidas de sus ciudadanos; pues estas metrópolis presentan altos niveles de desigualdad socio-económica, contaminación ambiental, segregación residencial, inseguridad ciudadana, desempleo y deficientes servicios públicos.

Para ello, expresa la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), es necesario el diseño de soluciones creativas aplicables a gran escala, que sean ejecutadas económica, social y ambientalmente sostenibles dentro de un contexto de inclusión y participación; también hay que focalizarlas en la calidad del servicio que puede prestar la infraestructura urbana.

De igual manera, la Cepal sugiere cambiar los modelos de producción y consumo urbanos para que tanto las empresas como los ciudadanos integren el principio de sostenibilidad y cuidado ambiental a la práctica. De este modo, la ONU remarca que "la urbanización sustentable es la clave para el desarrollo exitoso”.

También destaca la Cepal que "si se manejan bien, las ciudades ofrecen importantes oportunidades para el desarrollo económico y para expandir el acceso a los servicios básicos, incluyendo salud y educación para más cantidad de personas. Proveer transporte público, vivienda, electricidad, agua y saneamiento a una población densa es más económico y causa menos daño al medio ambiente que proveer el mismo nivel de servicios a una población rural dispersa.”

Se debe destacar que las ciudades con más de 10 millones de personas, o megalópolis, se han convertido en puntos centrales del desarrollo en la región, los cuales juegan un papel determinante en la innovación, concentración de la mano de obra especializada, desarrollo de actividades económicas dinámicas y dotación de servicios de educación, cultura y recreación, indica el BID.

A pesar del caos, el embotellamiento vehicular, las desigualdades, la contaminación ambiental, y las contradicciones que imperan en las grandes urbes de América Latina, cada uno de sus habitantes busca hacerse un espacio para aprovechar las ilimitadas opciones que les brinda la metrópolis para el auto-desarrollo individual y colectivo.

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