El mundo critica a la Administración Trump por la separación de familias migrantes indocumentadas

 Foto: Michael Vadon, 2018

Foto: Michael Vadon, 2018

Francisco Machalskys- La situación se veía venir. De hecho, Tilde Noticias informó de ello, cuando, el pasado mes de mayo, el Ejecutivo anunció el recrudecimiento de las medidas destinadas a frenar el avance de la inmigración ilegal a través de la frontera con México, en lo que denominó un plan de “tolerancia cero”. Y al momento de hacerlo público, el fiscal general Jeff Sessions dijo, con todas sus letras. que tal disposición suponía la detención inmediata de personas adultas y la retención de menores (separándolos de sus padres, se entiende) por hasta 72 horas, ante la imposibilidad de procesarlos legalmente. Asimismo, Sessions aclaró que tal precepto se basaba en una ley existente, creada por un gobierno demócrata.

Lo que no pareció vislumbrar la Administración Trump, sin embargo, es el enorme rechazo que la aplicación de dicha medida viene despertando mundialmente cada segundo que transcurre, desde que hace apenas unos días se difundieran imágenes de niños retenidos en masa y se publicaran testimonios de padres en espera de procesamiento judicial, desesperados al no saber el paradero de sus hijos, al momento detenidos junto a ellos. Y la cifra de detenciones es considerable: tras el anuncio del plan, fueron detenidas en la frontera 51,912 personas tratando de ingresar ilegalmente a Estados Unidos. Y en el proceso, unos 2,033 niños han sido separados de sus padres entre el 19 de abril y el 6 de junio y llevados a “refugios temporales”.

Desde el papa Francisco hasta las ex primeras damas Rosalynn Carter, Laura Bush, Hillary Clinton y Michelle Obama han destacado el carácter violatorio a los derechos humanos fundamentales de dicha instrucción. “Pensar que un Estado busca disuadir a los padres (de migrar ilegalmente) inflingiendo tal abuso a los niños es inadmisible”, opinó sobre esta acción el alto comisionado de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) Zeid Ra’ad Al Hussein, al tiempo que el propio secretario general de esa instancia, Antonio Guterres, recordó algo tan básico como que los migrantes debe ser tratados con respeto y dignidad.

Como si fuera poco, la mismísima primera dama, Melania Trump, rompió su habitual silencio y pidió al Congreso: “Poner en marcha un mecanismo que ponga fin a este drama. Tenemos que poder demostrar que también es posible gobernar desde el corazón”. Y aunque no hay registro de que se pronunciara de manera pública, los medios aseguran que la hija y asesora del mandatario estadounidense, Ivanka Trump, instaría a su padre a poner fin a esa situación. Así lo aseguró el representante por Nueva York Chris Collins, quien dijo que Ivanka habría visto imágenes de las detenciones y le habría advertido a Trump manejar prontamente esa crisis “por muchas razones”.

Junto al creciente número de declaraciones en rechazo por parte de notables personalidades —entre quienes se cuentan Theresa May, primera ministra del Reino Unido, abiertamente cercana al presidente Donald Trump— llama poderosamente la atención su tremenda y preocupante repercusión en las redes sociales, especialmente en Facebook y Twitter.

Por parte de la propia Administración gubernamental vigente, las reacciones adversas han generado posiciones encontradas. Por ejemplo, la secretaria de seguridad interna Kirstjen Nielsen aseguró: “EE. UU. no pedirá disculpas o cederá por estar haciendo el trabajo que los estadounidenses esperan que hagamos. No se confundan: nuestra frontera (sur) está en crisis. Está siendo explotada por criminales, contrabandistas y miles de personas que no tienen respeto por nuestras leyes…”; una opinión esta en principio cónsona a la disposición radical sostenida hasta hace poco por el presidente Donald Trump, pero que a consecuencia de esta avalancha de opiniones negativas se ha reblandecido por completo.

Si bien hace apenas un mes el presidente Trump hablaba de aplicar esta política extrema de detenciones con separación de familiares —que ya se venía practicando desde hace por los menos diez años, es importante tenerlo claro— “como paliativo a las risibles políticas migratorias de Estados Unidos”, hoy deja a propios y ajenos boquiabiertos al firmar una orden ejecutiva que pone fin a esta criticadísima práctica de separar a hijos y padres en las detenciones de inmigrantes ilegales.

El peso de la opinión internacional adversa ha sido tal que Trump se ha atrevido a reconocer: “Queremos mantener a las familias juntas. Es muy importante”, admitiendo además que las imágenes de niños en refugios no le habían “gustado nada”. Sin embargo, es importante saber que esta orden ejecutiva no es gratuita: a cambio, el presidente ordenó mayor celeridad en los procesos de juicios a familias inmigrantes ilegales para su deportación e —otra vez, cómo no— insistió en la negociación que materialice de una vez por todas el muro a lo largo de la frontera con México. Pese a la exorbitante cifra de 25,000 millones de dólares que supone su construcción, y a la férrea oposición de demócratas y varios republicanos, Trump dijo al firmar esta orden ejecutiva: “Tendremos el muro”.

Más allá de la reacción internacional, pesa de manera determinante la gran repulsa manifestada por la propia sociedad estadounidense. En dos encuestas, el 67% de las personas consultadas dijo desaprobar la separación de las familias detenidas en la frontera; “Es que ese acto va en contra de los valores estadounidenses”, coincidió en opinar la senadora Susan Collins.

Aunque la problemática de la inmigración ilegal a través de la frontera mexicana es real y tangible, y aumentó un 55% desde que Donald Trump fuera investido como presidente de nuestra nación, muchos son quienes insisten en mantener vivo el axioma de “la tierra de las oportunidades” y “el gran sueño americano” que insufla la existencia misma de este país. No en balde, entre los muchos posts publicados en Facebook sobre el tema, destaca el hecho de que Mary Ann MacLeod, madre del hoy presidente estadounidense, llegó a América en 1930 como turista y logró su naturalización al casarse con el constructor Fred Trump… ¿Estamos ante un caso de doble discurso? Sea usted el juez.