Todas nos merecemos un parto respetado

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Camila Ogallar- Después de nueve meses mirando videos de partos en YouTube, de leer blogs de maternidad, de comprar libros a montones, de ir al médico una vez al mes o más, de soñar por varias noches seguidas con ese momento único en la vida de cualquier persona, llega ese día en que le vemos por primera vez la cara al ser que más vamos a querer para siempre, a sentir su olor, su piel… Y también llegan las noches sin dormir, las hormonas descontroladas o los nervios de la lactancia. Por todo ese tiempo de espera y por todo lo que viene a continuación, simplemente, por eso, todas nos merecemos un parto respetado.

Con parto respetado no me refiero a parir sin anestesia, en casa o en una pileta, sino a tener el parto que cada una desee, y obviamente, siempre que sea posible. Me refiero a que nos acompañen médicos y enfermeras empáticos que entiendan el momento por el que estamos pasando, o que estamos a punto de pasar, y que no nos juzguen porque nos duelan mucho las contracciones o porque no aguantemos el dolor sin epidural. Me refiero a estar rodeadas de personas que nos escuchen y nos ayuden en ese momento tan especial.

Mucha gente piensa que tener un parto respetado es tener un parto sin ningún tipo de intervención ni anestesia, es decir, un parto “natural”. Pero respetado hace referencia a una modalidad de atención más humana, caracterizada por los derechos de los padres y los niños o niñas en el momento de su nacimiento, es decir, en concordancia con las necesidades y deseos de la familia que va a dar a luz.

La madre tiene derecho a ser informada absolutamente de todo lo que pase antes, durante y después del parto, a ser considerada como una persona sana —siendo protagonista del parto—, a ser partícipe de las diferentes actuaciones de los profesionales, a no ser sometida a ningún examen cuyo propósito sea de investigación, a tener a su lado a su hijo/a durante la permanencia en el hospital, a recibir información sobre los cuidados del bebé, de sí misma y sobre la lactancia.

Toda persona recién nacida tiene derecho a ser tratada de forma respetuosa y digna, a la internación con su madre, a no ser sometida a ningún examen por investigación o docencia.

En conclusión, parir es el acto más natural, mágico y único por el que una mujer va a pasar, sea parto vaginal o cesárea, por lo que es fundamental elegir bien el lugar en el que este tendrá lugar, estar en sintonía con las necesidades propias y ocuparse de que se logren, porque, lamentablemente, no todos los hospitales son iguales ni tienen a las mismas personas trabajando. Es fundamental que nos sintamos escuchadas y comprendidas, antes, durante y después del parto, por nuestra familia y por los profesionales que nos atienden.

No dejes que nadie ni nada te arruinen algo tan especial. Y disfrútalo, porque es de esos momentos de la vida que quedan grabados en nuestro corazón para siempre.