Cuando el embarazo no llega

  Foto:  Pixabay (CC0)

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Camila Ogallar- Y un día sentís que ya estás lista, tu pareja también. Que por fin vas a poder responder a todos los que te preguntan: “¿Para cuándo el bebé?”. Ya tienes un cuarto de más y calculas cuándo vas a tomarte la licencia en el trabajo, ves bebés en la calle y te emocionas y te imaginas cómo será el tuyo, empiezas a pensar en nombres, cambias el libro que estás leyendo por blogs e información sobre embarazo, lactancia y cuáles son los infaltables para los primeros meses de tu hijo. Abandonas los anticonceptivos y te ilusionas en el primer mes, y después te convences de que es muy difícil quedar en el primer intento, pero el tiempo va pasando y la ansiedad va creciendo. Y un día te das cuenta de que ya vas unos cuantos meses que terminan en decepción.

Empiezas a compartir tus miedos con familiares y amigos y todos te repiten lo mismo: “Cuando menos te lo esperes va a llegar, no hay que estar pensando todo el tiempo en lo mismo’’. ¿Y cómo es posible? ¿Cómo no obsesionarse con algo que deseas con todas tus fuerzas y cada mes tu cuerpo te avisa de que no lo lograste? Y ya los bebés que ves en la calle no te provocan ilusión, sino tristeza, y cuando una amiga anuncia su embarazo no te genera felicidad, sino envidia. Y te convertiste en una persona que solo piensa y habla de un tema. Y tu pareja también se muestra disconforme. Y los blogs de maternidad los cambias por cualquier consejo que te diga cómo quedar embarazada.

Aunque suene a cliché, es así: el estrés y la ansiedad no van de la mano con la concepción de un embarazo. Obviamente hay muchos casos en los que sí, es más, en los que lo último del mundo que se quiere es tener un hijo y, en cambio, este llega. Pero no hay que pensar en eso, hay que enfocarse en la situación propia. El plazo normal para lograr un embarazo es de un año; hay quienes lo logran en el primer mes y quienes en tres años. Pero si sientes que tienes que ir a un especialista, lo ideal es que lleves buscando un hijo más de un año.

Si uno de los miembros de la pareja es mayor de treinta y cinco años, en especial, la mujer, es recomendable visitar al especialista a partir de los seis meses de búsqueda sin éxito.

Muchas de las consultas a especialistas terminan con el resultado de que no hay ningún problema de infertilidad, por lo que la pareja necesitaría relajarse y seguir buscando sin obsesionarse.

Si la pareja es infértil, casi el 90% pueden ser tratadas con éxito. Claro está, depende de si hay múltiples problemas, de los dos miembros de la pareja o de solo uno. Pero lo principal es que siempre hay esperanza. En la actualidad, gracias a los avances tecnológicos, cada vez más parejas con infertilidad lograron tener hijos. Es fundamental tener la mente positiva y pensar que habrá solución.

El apoyo emocional es importantísimo cuando las búsquedas se hacen muy largas. Hay que lograr gestionar las emociones: identificar la rabia, el sentimiento de tristeza o el de injusticia; descubrir qué los provocan ayuda a reducir el sufrimiento. No hay que tener miedo, los miedos nos paralizan. Hay que controlar la ansiedad y especialmente hay que reforzar la relación de pareja, solo la otra persona sabe por lo que estás pasando, y recorrer juntos este camino es mejor.

VidaTilde Communications, LLC