Presupuesto 2018: un caballo de Troya de déficit fiscal aprobado en la raya

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Francisco Machalskys- Por segunda vez en lo que va de 2018, la Administración Trump ha estado en peligro de verse paralizada por falta de financiación aprobada por el Congreso. Pero finalmente las fuerzas antagónicas que rigen la política estadounidense parecen haber fumado la pipa de la paz y acordaron dar el sí al presupuesto fiscal de este año, aparentemente sin mayores diferencias.

Tal afirmación se desprende del notablemente diferencial en el escrutinio que marcó el apoyo de esta moción, con 71 votos a favor y 28 en contra como parte del preacuerdo republicano-demócrata, y de 240 contra 186 en la elección definitiva. Sin embargo, el sello de este acuerdo fue signado, y hay que decirlo, a destiempo.

Según reseña de los medios, la responsabilidad de tal “atraso” en la votación sería del senador republicano por el estado de Kentucky Rand Paul, quien ofreció un discurso más allá de la medianoche, traspasando así el filo de la votación.

“La razón por la que estoy aquí esta noche es para encararlos. Quiero que se sientan incómodos”, dijo a manera de introducción Paul —que, siendo republicano, había que escuchar el porqué de su intención—, a lo que agregó: “Quiero responderle a la gente que se pregunta: ‘¿Cómo es que usted estaba en contra del déficit fiscal generado por Obama, pero apoya el déficit que pretenden generar los republicanos? ¿No es esto la definición de ser deshonesto?’. Creo que el país se merece un debate al respecto, francamente”.

Así se refirió Paul por poco más de dos horas al elefantiásico presupuesto fiscal —sin alusiones directas al animal que distingue al Partido Republicano— de 400,000 millones de dólares, negociado en primera instancia por los líderes del Senado, el republicano Mitch McConnell y el demócrata Charles Schumer, que suscitó meses de agrios debates y que incluso devino en la paralización del aparato federal durante tres días durante el pasado mes de enero.

Menos afecto a los sentimentalismos y más proclive al sentido funcionalista, el senador por Texas John Conyn recriminó a su colega Rand Paul el “hacer perder el tiempo de todos” y “provocar un corte de fondos sin razón alguna”, refiriéndose de algún modo al mea culpa de Paul en aras de su filiación partidista. No por nada, la nueva paralización del aparato administrativo federal duró cinco horas y media ante el retraso de la votación.

En consonancia a la preocupación del senador Paul, el director de presupuesto del propio Gobierno, Mick Mulvaney, reconoció que este fondo de 400,000 millones de dólares podría resultar en un déficit anual de un billón de dólares, aunque los sectores más conservadores lo sitúen en un techo de 1,2 billones de dólares para 2019.

El presidente Trump, sin embargo, siempre tan optimista, tuiteó que este incremento presupuestario haría el aparato militar “más fuerte que nunca”, y que dicho aumento debía ser apoyado sin vuelta de hoja tanto por republicanos como por demócratas porque representa “empleos, empleos y más empleos”.

Lo que el Presupusto 2018 nos dejó

El texto de 652 páginas que mantuvo en discusión a republicanos y demócratas por espacio de casi tres meses, y que casi supuso el descalabro económico de la Administración Trump, también tiene, sin embargo, algunas sorpresas, unas positivas y otras no tanto, como estas:

  • Reembolso de impuestos: Ciertos cortes tributarios que expiraron en 2016 se renovaron en 2017, de manera que podrán ser deducidos en este año fiscal. Muchos de estos cortes beneficiaban a dueños de caballos de carrera, complejos de carreras de autos y ciertos centros de producción energética. No está de más solicitar información de todos los rubros involucrados.
  • Beneficios universitarios para el estado de Kentucky: Gracias a las gestiones del senador Mitch McConnell, Kentucky disfrutará de escuelas libres de inscripción, así como de la ayuda directa a Berea College, un centro de estudios superiores también libre de pagos.
  • Rebajas tributarias a empresas verdes: Bien que les convendría a las industrias estadounidenses pensar verde si quiera por ahorrarse unos verdes, toda vez que jugosos descuentos les serán proporcionados en materia de impuestos como parte de una campaña gubernamental en pro de revertir el cambio climático —algo que, según Trump, es “una falacia”—.
  • Los adultos mayores con rentas más altas deberán pagar por su salud: En el presupuesto 2018 se reduce la ayuda en el pago de medicamentos a personas de la tercera edad y aquellos con ingresos superiores a 500,000 dólares al año deberán pagar más por sus facturas de Medicare.
  • Ayudas contra el abuso de opiáceos y en pro de la salud mental: Seis mil millones de dólares fueron presupuestados para hacer frente al consumo exacerbado de drogas sintéticas y para atención de enfermedades mentales, poniendo especial énfasis en menores de zonas económicamente deprimidas.
  • En la guerra y el desastre toda ayuda es válida: El presupuesto 2018 contempla fondos de hasta 300,000 millones de dólares para el gasto de defensa, así como de 89,000 millones a las zonas devastadas por huracanes, como Texas, Florida, Islas Vírgenes y Puerto Rico.
  • La infraestructura es un derecho: De 20,000 millones de dólares dispondrá el nuevo presupuesto para dotar las áreas rurales de carreteras, plantas de tratamiento acuífero, internet de banda ancha y otras comodidades fundamentales a los sectores rurales del país.

Y los ‘dreamers’, ¿qué?

Aunque la aprobación del Presupuesto 2018 vislumbró un acoplamiento bipartidista sin precedentes, las voces en contra no dejan de insistir en los puntos pendientes, que pasan de promesas a deudas.

Nancy Pelosi, senadora demócrata por California, fue una de las personas que votó en contra, como recordatorio al ofrecimiento de tratar el tema de una posible naturalización de la población de jóvenes llegados en la infacia a Estados Unidos y que aún no cuentan con documentación, aspecto que prometiera revisar el senador Mitch McConnell después del 8 de febrero.

Del tema parece haberse apropiado Paul Ryan, vocero de la Cámara de Representantes, al decir: “Trataremos ese problema una vez se apruebe el presupuesto [¡!], y nos tomaremos todo el tiempo que sea necesario […]”. Una vez más, un ofrecimiento abierto, sin fecha específica de inicio, y mucho menos de conclusión. Ojalá y no sea el caso.

NacionalTilde Communications, LLC