Donald Trump y “el mejor momento para Estados Unidos”, según su primer discurso anual

 Foto: Army.mil

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Francisco Machalskys- Obligado momentáneamente a olvidarse de su hiperutilizada cuenta de Twitter ‑—en la que da rienda suelta a su deslenguado Mr. Hyde— y concentrado en la tarea, histórica, como tocó a sus cuarenta y cuatro antecesores, de destacar los aciertos de su aún incipiente y por demás turbulenta Administración, Donald Trump se dirigió a la gran Unión americana en lo que fue su primer discurso anual, tras pasar 365 días de su investidura.

En una alocución calificada por varios analistas como larga —de 80 minutos, que supera a la ofrecida por Bill Clinton en el 2000—, Trump incluso superó a sus antiguos colegas de cargo al asegurar, echando mano de medias verdades y hasta de omisiones, que Estados Unidos, la tierra del sueño americano, estaba viviendo “su mejor momento”, con miras a dar un paso superlativo “si republicanos y demócratas nos unimos en esfuerzo común para lograrlo”, señalamiento que, por cierto, dibujó pétreos rostros en sus contrincantes presentes en el Congreso.

La mayor rebaja tributaria… si no se toma en cuenta la inflación

“Este es nuestro nuevo momento estadounidense. Nunca ha habido un mejor momento para vivir el sueño americano”, apuntó Trump en su discurso, para luego destacar como logros el crecimiento acelerado cercano a un 3% anual y el desempleo, que cerró en 4.1% el pasado diciembre, la cifra más baja de los últimos dieciocho años.

En tal sentido, Trump asoció ese incremento económico como victoria temprana del reciente recorte fiscal, para muchos considerado como su primer tanto político. “Justo como prometí en este mismo podio hace once meses, ejecutaríamos la mayor rebaja de impuestos de la historia estadounidense”, dijo en su discurso. No obstante, algunos observadores han apuntado que dicho recorte, considerado el décimo segundo más grande desde 1918, se redujo apenas al cuarto mayor desde 1940 dado al ajuste por inflación.

Asimismo, Trump aseguró que, tras el recorte, “aproximadamente tres millones de trabajadores han recibido bonificaciones por reducción de impuestos, muchos de los miles de dólares por trabajador", cuando lo cierto es que la mayoría de las compañías habrían reembolsado hasta el momento solo mil dólares por trabajador, no más.

‘Dreamers’ a cambio de muro en la frontera con México

Haciendo alusión a la unidad al referirse a la “gran familia americana”, el presidente dijo: “A cada ciudadano que esté viendo esto desde casa. Esta noche, sin importar dónde has estado o de dónde vienes, este es tu momento. Si trabajas duro, si crees en ti mismo, si crees en Estado Unidos, junto podemos lograr cualquier cosa”.

Como respaldo a esas prometedoras palabras, que podrían correr el riesgo de diluirse, como otras promesas, el presidente habló de crear un sistema migratorio que admita a personas capacitadas y que amen el país. “Es tiempo de avanzar hacia un sistema de inmigración basado en el mérito”, advirtió. Sin embargo, no sabemos si parte de ese “sistema” lo compone el levantamiento sin vuelta de hoja del muro fronterizo con México, el cual pone como condición para naturalizar a los casi dos millones de jóvenes llegados en la infancia que carecen de documentación, los conocidos como dreamers.

Dudosa “proximidad” a la diversidad demográfica

En Latinoamérica solemos recitar a las personas que no saben medir sus palabras con el refrán “la lengua es el castigo del cuerpo”. Y al presidente Trump le ha tocado tomar varios tragos de su propia medicina gracias a su estilo franco y directo que pocas veces lo ayuda.

Fresco está aún el calificativo de “personas de países de mierda” que hace apenas un mes usara Trump para referirse a personas venidas de Haití y El Salvador, entre otras naciones, que chocan francamente con otra de sus declaraciones: “[Queremos] extender una invitación a republicanos y demócratas por igual para proteger a nuestros ciudadanos, sea cual sea su color, credo o religión”.

Así, dijo estar complacido con las tasas de desempleo correspondientes a la población afroamericana y latina, que aseguró están en su nivel más bajo. Quizás en torno a la primera esté en lo cierto, que en la actualidad ronda el 6.8%, la más baja desde 1972, pero en cuanto al sector latino, la desocupación ronda el 4,9%, cuando el mínimo histórico es del 4,8%.

Infraestructura, “pipa de la paz” demócrata-republica

El llamado hecho por Trump a ambas bancadas políticas para trabajar juntas por un país mejor lo concentró en un propuesto Plan de Infraestructura, que es, según él: “Seguro, rápido y confiable; nuestra economía lo necesita y nuestro pueblo lo merece”.

El invocado plan rondaría los 1,500 millones de dólares, y estaría designado al desarrollo de carreteras, puentes y otras estructuras con celeridad. “La idea es acelerar obras que antes tomaban diez años desarrollar por un tema decisorio, a un tiempo límite de dos años”, apuntó.

China-Rusia-ISIS-Venezuela-Cuba, el enemigo común

En materia de política exterior, Trump calificó a China y Rusia como “amenazas a nuestros valores y a nuestra economía”, al tiempo que se apuntó como exitosa la lucha contra la agrupación extremista autodenominada Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés).

Cabe destacar que, en cuanto a ese segundo aspecto, Trump ordenó al secretario de Defensa, James Mattis, la inmediata reapertura del centro de detención para prisioneros de guerra en Guantánamo, Cuba, cuyo cierre decretara el expresidente Barack Obama en 2009.

Y precisamente a Cuba y Venezuela dedicó Trump escasas palabras para presumir sobre la imposición de medidas en contra de sus Gobiernos, a los que calificó de “dictaduras”.

Lo que Trump no dijo en su discurso anual… y lo que se comenta

En opinión de los analistas políticos, Trump omitió dos temas que en diversas opiniones se califican como verdaderas “papas calientes”.

El primero es en torno a las investigaciones en su contra sobre su posible responsabilidad en el delito de colusión al permitir injerencia rusa en la campaña electoral que devino en su propio triunfo presidencial. Pese a que el caso sigue abierto, y a que por Twitter se ha cansado de decir que la investigación es “fraudulenta” y que “harían mejor cosa investigando a Hillary Clinton”, no invirtió una sola palabra para desmentir o referirse al hecho.

El segundo ha sido la pesada omisión en torno a puerto Rico y lo que han hecho llamar “abandono indolente” tras el nefasto paso del huracán María. Trump solo nombró la Isla del Encanto para referirse a los rescatistas que en 2017 atendieron los diversos eventos catastróficos acaecidos en diversos puntos geográficos de la Unión, pero nada dijo sobre el estado de desatención que ha empujado a unos 250,000 boricuas a migrar a tierra continental, como ciudadanos americanos que son, presumiblemente por comida.

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