Trump y su gabinete parecen ser de dos mundos diferentes

Trump y su gabinete parecen ser de dos mundos diferentes

Ali Shaker/VOA, 20 de julio de 2016 por Wikimedia Commons (dominio público)

Ali Shaker/VOA, 20 de julio de 2016 por Wikimedia Commons (dominio público)

Camila Ogallar- Hace poco más de un mes que Donald Trump asumió el poder. Además de las marchas en su contra y sus polémicas declaraciones, el mundo también está pendiente de este nuevo mandatario por la incertidumbre que genera que los propios miembros de su gabinete no se pongan de acuerdo. El vicepresidente Mike Pence corrige y hasta desautoriza ciertas expresiones de su jefe. Los norteamericanos y el mundo entero miran incrédulos los distintos bandos que se generaron en un lugar donde no tendrían que existir.

Claramente se diferencian dos bandos. Hay una gran tensión entre los más tradicionales y los que quieren generar cambios, los extremistas y los moderados, los que quieren provocar y los que no. Pero la incertidumbre no termina aquí: el mismo presidente parece ir de un lado a otro sin decidir hacia dónde se inclinará su Gobierno.

Steve Bannon, estratega de la Casa Blanca, consejero del presidente y ex presidente ejecutivo de Breitbart News —un sitio de ultraderecha que presenta puntos de vista antinmigrantes, antimusulmanes, antifeministas y hasta lo que muchos consideran racistas—, es uno de los que incentivan la guerra contra la prensa, la expulsión de los inmigrantes y el cierre de fronteras. Bannon no está solo; otros funcionarios parecen compartir su perspectiva del mundo, como Jeff Sessions, el procurador general (cuya nominación fue controversial, ya que se le acusaba de racista y de estar a favor de la expulsión de extranjeros), y Michael Flynn, aunque este renunció por haber escondido del vicepresidente y otros oficiales de la Casa Blanca la índole de varias conversaciones que tuvo con Rusia antes de que Trump asumiera el poder.

Este lado de la Administración busca romper con las normas; la semana pasada, Steve Bannon declaró: “el Gobierno está en un proceso de deconstrucción del poder administrativo”. Como el propio presidente Trump, tiene poco respeto por los medios. Se enfoca en el proteccionismo y en el unilateralismo internacional, y quiere que los despliegues militares sean exclusivamente para los problemas que los afectan de manera directa. Quiere un país poderoso pero aislado.

Por otro lado, Mike Pence (vicepresidente), Reince Priebus (jefe de gabinete), Rex Tillerson (secretario de Estado), Jim Mattis (ministro de Defensa) y Herbert McMaster (que entró como remplazo de Flynn) quieren un Gobierno más tradicional, más previsible, que no rompa alianzas ni genere nuevos enemigos. Creen que es importante tener una buena relación con los legisladores republicanos en el Congreso, aunque muchos de ellos no hayan apoyado a Trump.

Este último grupo ha logrado que Trump, a pesar de sus declaraciones en contra, no les imponga tarifas a los productos chinos ni deje atrás la política de “una sola China”. También, gracias a las influencias de Mattis y Pence, a pesar de lo mal que habló el presidente de la OTAN, hay seguridad de continuidad con los aliados europeos. Con respecto a los inmigrantes también hay desacuerdos: mientras Trump decía que habría operaciones militares para deportar a los indocumentados, el secretario de Seguridad Nacional John F. Kelly, en México, desmentía esta versión.

En relación con los medios, Mattis declaró en Europa que no había que atacar a la prensa, pero el presidente y Bannon hacen lo contrario. En el caso de Israel y Palestina, luego de que Trump parecía estar abierto a abandonar la solución de los “dos estados”, desde su gabinete se aclaró que no había cambios a esta posición (establecida desde muchos años antes en Estados Unidos).

Poco más de un mes y estas controversias inquietan al mundo. ¿Se trata solo de problemas de comunicación dentro del gabinete de uno de los países más importantes del mundo? Nada está dicho en esta nueva e impredecible era.

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