Empieza a desenredarse la madeja del ‘Rusiagate’ con Michael Flynn y su declaratoria de culpabilidad

Empieza a desenredarse la madeja del ‘Rusiagate’ con Michael Flynn y su declaratoria de culpabilidad

Foto: Mike Licht

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Francisco Machalskys- En opinión de los analistas políticos, el presidente Donald Trump habría recibido recientemente el mayor revés en torno a las investigaciones sobre su posible responsabilidad en el delito de colusión con Rusia para influir a su favor los resultados de las últimas elecciones presidenciales con la declaratoria de culpabilidad efectuada por Michael Flynn, exconsejero de Seguridad Nacional. El juez Rudolph Contreras preguntó a Flynn si deseaba declararse culpable de ocultar información al Buró de Inteligencia Federal (FBI, por sus siglas en inglés) en cuanto a sus vinculaciones con el Kremlin, a lo que el imputado contestó: “Sí, señor”; el alto magistrado dijo aceptar entonces su declaratoria de culpabilidad: “No habrá juicio y probablemente no habrá apelación tampoco”. Cabe destacar que Michael Flynn sería el cuarto implicado directo de tales investigaciones, tras las imputaciones de Paul Manafort, exjefe de campaña de Trump, su socio Rick Gates y el exasesor George Papadopoulos.

Como si fuera poco, Michael Flynn aceptó además cooperar activamente en la investigación de este caso encabezada por el ex jefe del FBI desde mayo pasado. Esta decisión no deja de despertar dudas entre las filas políticas y judiciales. “Debe de tener más información, de otra forma no harían un trato”, vislumbró Michael Clark, exagente del FBI experto en corrupción pública que trabajó codo a codo con Mueller.

Al parecer, la negociación de Mueller con Flynn incluye a modo de “rehén” a su hijo, Michael G. Flynn, calificado como agitador de ultraderecha y cercano colaborador en la campaña de Trump; el joven Flynn estaría también bajo la lupa de este acucioso investigador, considerado una leyenda dentro del FBI por su fama de “duro e insobornable”, la cual consolidó con creces durante los Gobiernos de George Bush hijo y Barack Obama. 

Para muchos, Flynn representó desde siempre un factor problemático en las filas administrativas del presidente Trump, precisamente por sus vinculaciones con Rusia; de hecho, se conoce que recibió fondos para participar en un evento en Moscú, en el año 2015, junto al presidente Putin como compañero de mesa. Trump, a sabiendas de sus inconvenientes “relaciones públicas”, le dio la más alta responsabilidad en su Gobierno. Y para complicar aún más la madeja de contradicciones, luego de su forzada renuncia por mentir al FBI, lo definió como “un buen hombre que ha sido tratado de forma muy muy injusta por los medios”, pese a que por su cuenta Twitter aseguró que no tuvo más remedio que despedirlo.

Como se sabe, los cargos en los que se basan la culpabilidad de Flynn son dos conversaciones sostenidas con el embajador ruso Sergey Kislyak; una, el 22 de diciembre 2016, y en la que se negociaba un retraso en una votación contra Israel en la ONU, y otra, días después, el 29 de diciembre, solicitando que el presidente Putin suavizara su respuesta a la expulsión de 35 diplomáticos rusos ordenada por Barack Obama justamente por la acusación de injerencia electoral. Asegura Flynn que ambas conversaciones fueron encargadas en el entorno de Trump. Asimismo, se le acusa de haber recibido más de 500,000 dólares por parte de Gobiernos y políticos extranjeros.

Así las cosas, con su admisión de culpabilidad, Flynn dejaría claro que su “colaboración diplomática” no habría sido en ningún caso motu propio, sino conocidas y ordenadas en el ámbito cercano al actual presidente de Estados Unidos.

En lo inmediato, la acción ejecutada por Michael Flynn afectó directamente los valores de la Bolsa de Nueva York. El índice Standard & Poor’s 500 bajó 28 unidades (1.1%) para ubicarse en 2,619; mientras que el promedio industrial Dow Jones perdió 237 (1%) a 24.036. Según fuentes inversionistas, este tipo de sucesos solo contribuye a resquebrajar la confianza en las medidas económicas planteadas por el Gobierno, como la reforma fiscal que está siendo debatida en el Senado.

Por su parte, la Casa Blanca, o lo que es lo mismo, Trump, juega al mutismo. TY Cobb, abogado de la sede del Gobierno federal, declaró a los medios: “Nada en el acuerdo de culpabilidad o en el cargo implica a alguna persona más que al señor Flynn”, a lo que agregó que este “fue una figura ligada al Gobierno de Barack Obama”, tratando así de desviar torpemente el hecho sabido de que fue colaborador cercado de la campaña de Trump, y luego su efímero asesor de seguridad.

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