El Congreso aprueba nuevos fondos, pero pospone una decisión que afecta a miles de ‘dreamers’

El Congreso aprueba nuevos fondos, pero pospone una decisión que afecta a miles de ‘dreamers’

Foto: American Immigration Council

Foto: American Immigration Council

María González Chaves- Miles de beneficiados por el Programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés) —que durante las dos últimas semanas se habían establecido en Washington D. C. con la esperanza de ver resuelto su problema de manera definitiva con la obtención de un estatus migratorio legal— vieron, de nuevo, desvanecerse sus ilusiones.

El pasado jueves, estos jóvenes indocumentados que llegaron a Estados Unidos antes de cumplir los dieciséis años —pero que poseían permisos de trabajo y de estudio renovables gracias al programa del expresidente Obama de 2012— esperaban la aprobación del Dream Act, un proyecto de ley que les permitiría obtener un permiso legal permanente, pero la única noticia que recibieron fue la de la aprobación de una ley temporal de gasto.

Miles de dreamers se habían trasladado hasta al Capitolio, en la capital del país, para hacer oír su voz y sus peticiones de regularización, pero los republicanos y también varios demócratas parecen haber vuelto a no querer escucharla al dejar de lado la toma de una decisión al respecto. El Congreso, respaldado por el Senado y la Cámara Baja, sí ha aprobado en cambio unos fondos que financiarán al Gobierno federal hasta el 19 de enero de 2018, lo que evita su cierre. Queda así pospuesta la decisión de alivio migratorio para los dreamers hasta enero de 2018.

Ni tras este nuevo revés tienen intención de dejar de luchar los beneficiados por el DACA que empiezan a estar acostumbrados a verse abandonados, y así lo ha declarado, por ejemplo, Cristina Jiménez, de United We Dream, una de las muchas asociaciones de dreamers. El tiempo corre y muchas personas incluidas en este programa —que el presidente Trump decidió eliminar el pasado septiembre— temen por su futuro, ya que podrían perder la protección que les impide ser deportados.

Las promesas que el pasado noviembre hacía Chuck Schumer, líder demócrata en el Senado, a los dreamers se han quedado en eso, en promesas de que su partido lucharía por alcanzar un acuerdo —que les daría una solución definitiva— para los presupuestos aprobados esta semana. No sorprende, por tanto, que algunos de estos jóvenes no hayan dudado a la hora de acusar a ciertos demócratas de ser cómplices de Trump, al tiempo que agradecían a los miembros de este partido que sí votaron por sacar adelante la citada Dream Act.

La cuenta atrás ha comenzado: si no se legisla antes del mes de marzo de 2018, plazo dado por el presidente Trump, el programa se cancelará definitivamente y miles de jóvenes estarían en peligro de deportación. Jeff Sessions, entonces máximo responsable del Departamento de Justicia, fue el encargado de anunciarlo, al tiempo que apremió al Congreso para que llevara a cabo la reforma del sistema migratorio que diera una solución al problema.

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