La crisis en Venezuela ahora lleva a la escasez casi completa de medicamentos

 Foto: Creative Commons (domino público)

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David Guzmán Fonseca- Venezuela viene sufriendo una serie de problemas económicos, sociales y políticos desde hace un buen tiempo, pero la situación se está recrudeciendo como resultado de la escasez que sufre en diferentes frentes, que van desde servicios básicos de salud hasta de bienes de la canasta básica, como alimentos, productos de higiene y medicamentos.

De acuerdo con estimaciones del Fondo Monetario Internacional reveladas en el mes de octubre de 2017, los venezolanos enfrentarán niveles de inflación que llegarán a un 2,300% en 2018 y el PIB del país se contraerá un 6% después de haberse contraído un 12% este año.

Gran parte de esta grave crisis económica se explica por un mal manejo de la política fiscal, monetaria y, asimismo, por un mal manejo de la economía, que ha llevado al cierre de negocios que anteriormente producían bienes de consumo básico. Sin lugar a dudas, el que la revolución bolivariana tenga como uno de sus componentes más importantes la participación del estado en la economía, particularmente en lo que ha tenido que ver con la nacionalización de empresas del sector privado, está muy relacionado con los problemas para la producción de bienes básicos.

Usualmente, el que un Gobierno decida tomar el papel de productor principal de bienes en una economía puede ser aceptable si, por ejemplo, se piensa en cómo los Estados algunas veces participan de forma exitosa en ayudar a proveer servicios públicos como electricidad, acueducto y alcantarillado. Sin embargo, los altos niveles de corrupción que se observan en las instituciones estatales venezolanas —y, en general, en gran parte de las instituciones latinoamericanas— hacen que no solo los Gobiernos sean ineficaces, sino también que haya mayores incentivos para generar aún más corrupción, y al final, los ciudadanos, que no puede acceder a servicios y bienes básicos, son los mayores afectados.

La escasez de medicinas se ha convertido en un gran problema de salud pública, dado que de acuerdo con la Federación Farmacéutica Venezolana (Fefarven), esta era de más de un 85% a finales del mes de noviembre. En pocas palabras, casi 9 de cada 10 venezolanos que busquen un medicamento tendrán dificultades para conseguirlo, y estos porcentajes podrían empeorar dependiendo de la complejidad de la enfermedad que se vaya a tratar. En este sentido, de acuerdo con los últimos datos oficiales disponibles, analizados en el foro Malaria en la Américas, organizado en noviembre de este año por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los casos de malaria en Venezuela crecieron en un 76% en 2016 y se espera que representen la mitad de los casos de malaria en la región durante el 2017, comparado con el 2,5% del año 2000.

Y los problemas con la escasez de medicamentos no solo radican en la falta de disponibilidad, sino en que también se ha generado un mercado informal, y muchas veces ilegal, para la venta de los que sí están disponibles. Los vendedores informales han ideado formas para traer medicamentos de países vecinos y revenderlos en las calles de las ciudades venezolanas, muchas veces sin recetas médicas y sin cumplir los permisos sanitarios. Los productos revendidos, procedentes en muchas ocasiones del contrabando, llegan a los centros de ventas informales en malas condiciones y sin haber cumplido con los estándares mínimos de almacenamiento y transporte. Muchas medicinas que llegan por vía terrestre desde la frontera con Colombia pueden sufrir deterioro en el transportarse, al estar a temperaturas en ocasiones superiores a los 30 grados centígrados.

Sin embargo, el presidente Nicolás Maduro, en vez de reconocer la responsabilidad de las políticas de su Gobierno en muchos estos problemas, recientemente acusó al presidente colombiano, Juan Manuel Santos, de bloquear la venta de medicamentos a Venezuela, en particular contra la malaria, para cumplir con supuestas sanciones impuestas por Estados Unidos que no les permiten a las empresas colombianas hacer negocios con Venezuela. Como respuesta, el ministro de Salud y Protección de Colombia, Alejandro Gaviria, aclaró que el Gobierno de su país no interfiere en las ventas privadas de las farmacéuticas.

Uno de los grandes problemas que se ha generado con el mal manejo de la economía venezolana por parte del Gobierno es que no solo cada vez es más problemático hacer que la economía produzca lo suficiente para abastecer a los venezolanos, sino que cuando el Gobierno decide importar bienes para suplir estas necesidades, usualmente enfrenta problemas para hacer los pagos por las mercancías de forma efectiva, lo cual es una de las grandes quejas de los laboratorios, que alegan que el Gobierno venezolano les adeuda miles de millones de dólares por compras de medicamentos hechas en el pasado.

Por este motivo, la actual crisis de desabastecimiento que enfrenta Venezuela, además de hacer que esté aumentando el número de personas en situación de pobreza, ahora también lleva a que cada vez sean más las que enferman y no tienen forma de aliviarse. Y mientras los venezolanos mueren por la falta de medicinas y comida, el Gobierno se empecina en encontrar culpables fuera del país, ignorando cómo han sido sus propias políticas las que han conducido a una crisis de carácter humanitario.