Navidad expatriada

Navidad expatriada

Foto: PxHere, domino público

Foto: PxHere, domino público

Camila Ogallar- Llegó el último mes del año; el mes de las reuniones, de los deseos, de los eventos, de las tarjetas, de las luces y de los árboles de Navidad; de las reuniones familiares o con amigos; de frases como: “¡Qué rápido se pasó el año!”, “Nos vemos el año que viene”, “Te deseo lo mejor…”.

Este es un mes donde la mayoría nos encontramos más sensibles. Cuando hacemos un recuento de los objetivos cumplidos durante el año y los que no llegamos a cumplir. De pensar para el año que viene qué queremos lograr y qué queremos cambiar. Y cuando recordamos a las personas que ya no están para compartir esta época y pensamos en los que vivirán su primera Navidad. 

Cuando vives lejos de tu familia, amigos y de tu país, estas fechas, en general, hacen que extrañes más, que te replantees de nuevo si vale la pena vivir lejos de la familia. 

Pareciera que las líneas aéreas se burlan de los expatriados, porque es la época más cara del año para tomar un avión. La Navidad, entonces, deja de ser la misma: ya no hay más mesas largas llena de familiares, pero tampoco se gasta tanto dinero ni tiempo pensando en regalos. 

Para pasar una Navidad expatriados y no caer en la angustia de estar lejos de la familia, es importante tener presentes las razones por las que esto sucede. Debemos preguntarnos: “¿Por qué me fui?”. Y si la respuesta que encontramos sigue siendo positiva, la tristeza puede esperar. Si entendemos la situación, esta época del año será más fácil y no nos sentiremos frustrados.

Es importante también hablar de los que nos pasa, no hacernos los “todopoderosos” y actuar como si nada nos afectara. Si vamos a extrañar a alguien en estas fechas, es liberador decírselo. Seguramente la otra persona también desearía pasar las fiestas con nosotros. Es fundamental no sentirse culpable, y si alguien nos hace sentir así, hay que aclararle desde el principio que estamos cumpliendo un objetivo, o que simplemente deseamos vivir en otro país, y eso no quita que extrañemos.

Nos tenemos que sentir afortunados de la época en que vivimos y utilizar la tecnología a nuestro favor. ¡Qué importante es la tecnología para los expatriados! Imagínense unos veinte años atrás siendo expatriado. No habría saludos por Skype ni largas charlas por FaceTime. No podemos abrazar a nuestros seres queridos, pero sí verlos y escucharlos, y eso acorta mucho las distancias.

Con respecto a cómo vamos a festejar estas fechas, podemos optar por invitar a amigos del país donde vivimos y adaptarnos a su forma de celebrarlo; meternos en la nueva cultura nos hará sentir menos extranjeros. También si tenemos amigos compatriotas, podemos pasar una Navidad como si estuviéramos en casa, con los platos típicos y los mismos rituales.

Y, sobre todo, no hay que olvidarse de cuando levantemos la copa para brindar, pensar en esas personas que están lejos, pero que queremos cerca. Es fundamental pensar que no importa que estén a miles de kilómetros, lo importante es que las tenemos, y están solo a un llamado de distancia.

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