Etiopía toma las riendas en África: Egipto teme por su futuro hidroeléctrico

Etiopía toma las riendas en África: Egipto teme por su futuro hidroeléctrico

Foto: Las cataratas del Nilo Azul en Etiopía. CT Snow, 5 de febrero de 2006 por Creative Commons (CC BY 2.0)

Foto: Las cataratas del Nilo Azul en Etiopía. CT Snow, 5 de febrero de 2006 por Creative Commons (CC BY 2.0)

Cristina Jácome- El Nilo está considerado la vena principal de Egipto, y uno de los motivos por el cual este país sigue adelante es por el gran río, que hace que un territorio que es mayormente desierto posea tierra fértil. Por primera vez, este país teme que su vena principal sea cortada por Etiopía, que está finalizando la construcción de un megaproyecto: la Gran Represa del Renacimiento Etíope (Grand Ethiopian Renaissance Dam). La represa está localizada en el río Nilo Azul, que se origina en el Lago Tana y se une con el Nilo Blanco para formar el río Nilo.

Se estima que este ambicioso proyecto energético costará unos 4,700 millones de dólares y se espera que genere 6,000 megavoltios de energía, 12,000 puestos de trabajo y hasta una mejor posición socioeconómica en el área de Nilo y en toda África en general. Y lo cierto es que esta represa significa mucho para Etiopía, ya que tres cuartas partes de etíopes no tienen acceso a la electricidad. Además, la venta del exceso de dicha electricidad a otros países de la región puede dar ganancias de hasta mil millones de dólares al año a las arcas etíopes.

La represa creará un reservorio dos veces más grande que el tamaño del Hoover Dam’s Lake Head, el más grande de los Estados Unidos, si bien llenarlo puede tomar entre cinco y quince años. El problema es que, para que Etiopía empiece a obtener los beneficios de los que hemos hablado, se tiene que detener el suministro de agua para poder llenar la represa, agua que de otra manera pasaría al Nilo en el área de Sudán y más abajo, por Egipto, hasta llegar al mar Mediterráneo.

El esperado proyecto, como es lógico, ha generado tensiones con los países vecinos, especialmente con Egipto y Sudán, que se verán afectados directamente en el momento en que se comience a llenar la represa. Para tratar de llegar a un acuerdo y buscar una salida al conflicto, desde noviembre de 2013, los Gobiernos de Etiopía y Egipto han sostenido una serie de reuniones. Meses más tarde, conformaron un comité técnico para analizar los posibles efectos de la represa más grande de África, pero al parecer, el análisis no ha llegado a conclusiones claras todavía.

Según un nuevo estudio del GSA Today (Geological Society of America’s Journal), durante el periodo en el que se llene la represa: “El agua fresca del Nilo hacia Egipto puede ser cortada por un 25%, con una pérdida de una tercera parte de la electricidad generada por la represa Aswan HighDam [la gran represa de los egipcios construida en el Nilo en 1965]”. El mismo estudio indica que a Egipto le espera una seria escasez de agua y de energía para el 2025.

Este detenimiento del río Nilo afectaría al suministro de agua a la población, algo de suma gravedad teniendo en cuenta que, actualmente, el 90% de los egipcios se beneficia del agua del río. Por otro lado, la agricultura cerca del río produce un 60% de la comida de Egipto, y esto repercutiría en la población de 93 millones de personas que habitan en las áreas cercanas a este.

Etiopía podría minimizar el daño inmediato al alargar el tiempo para llenar el reservorio, pero eso también implicaría retrasar los beneficios que este país ya ha prometido excesivamente a su gente. La presión de obtener un resultado de la inversión significa que Etiopía va a estar menos dispuesta a retrasar el relleno de la represa.

Egipto parece estar en una situación de poco control sobre las aguas del Nilo, pero lo cierto es que esto no fue siempre así, porque durante muchos años el país ha tenido el mayor control sobre el río. Sin embargo, el polémico proyecto ha llevado a que Etiopía y otros países contiguos a los afluentes del Nilo, como Burundi, Congo y Kenia, entre otros, busquen reescribir un antiguo tratado de 1959 que otorgaba a Egipto y a Sudán el control de casi el 90% de las aguas del Río Nilo, según indica la revista británica The Economist. Un experto en agua de Sudán señaló: “Egipto siempre ha tenido la actitud de que el río es suyo y nadie lo puede tocar”. Para añadir luego: “Egipto ya no es la fuerza del Nilo, sino que Etiopía lo está reemplazando.”

El Gobierno de Etiopía dice que la represa no causará un daño significativo al país del norte, pero los expertos, en cambio, aseguran que el manejo del caudal desde Etiopía va a ser clave en cómo este proyecto afectará a Egipto y demás países vecinos. Está previsto que la represa termine de construirse a finales de este año o a principios del próximo, y, sin duda, los ciudadanos etíopes están a la expectativa del resultado prometido.

Las partes implicadas tendrán que ponerse de acuerdo para mantener los beneficios de la presencia del río; sin duda, una gran ayuda para varios países africanos. Al parecer, los líderes de este continente ya nos son los mismos de antes, pero se espera que el beneficio económico que tanto añoran no sea el causante de una pelea entre vecinos, que más bien tienen la oportunidad de usar el diálogo y el apoyo para salir adelante en conjunto.

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