2017: Violencia en México a punto de rebasar su propio récord de asesinatos

2017: Violencia en México a punto de rebasar su propio récord de asesinatos

Foto: Manifestación que se dio para reclamar el asesinato del periodista Rubén Espinosa en 2015. EneasMx, Creative Commons (CC BY-SA 4.0)

Foto: Manifestación que se dio para reclamar el asesinato del periodista Rubén Espinosa en 2015. EneasMx, Creative Commons (CC BY-SA 4.0)

Iralee Acosta- Con 18,505 homicidios —más de 68 al día— entre enero y septiembre, México se prepara para cerrar el año 2017 como el más violento en la historia del país de los que se tiene registro. Los primeros datos públicos de la página del Secretariado Ejecutivo comienzan en 1997; señalan que durante los primeros nueve meses de ese año se registraron 12,504 asesinatos. Al llegar el 2011, las cifras marcaban 62 homicidios al día, y lo ubicaron como el año más sangriento. La guerra contra el narcotráfico, declarada por el entonces presidente, Felipe Calderón, manchó de rojo México. Las primeras planas de los periódicos nacionales no hablaban de otra cosa que no fueran ejecuciones y desapariciones, las cuales no venían únicamente del crimen organizado; las mismas autoridades, principalmente los militares, asesinaban a diestra y siniestra bajo el escudo de la famosa guerra.

En el 2012, la llegada de Enrique Peña Nieto a la presidencia parecía traer consigo un poco de paz. Los números registraron 1,000 asesinatos menos y, para 2013, los homicidios habían disminuido a 3,000. Pero a partir del 2015 las cifras comenzaron a escalar nuevamente; en el 2016, casi rebasaron las del 2011. Todo parecía indicar que ese año sería el más oscuro desde que Enrique Peña Nieto tomó el poder, pero no fue así.

Los primeros nueve meses del 2017 indican que México está a punto de rebasar su propio récord y que este año podría convertirse en el más violento no solo de la actual administración, sino de la historia reciente de México, con un incremento del 23% más que el año pasado durante el mismo periodo. Para mayo del 2017 se registraron 2,191 asesinatos dolosos. Un mes más tarde, con 2,234 decesos, junio se convirtió en el mes más peligroso de los últimos 20 años (30% más que en el año anterior). Cabe destacar que el incremento se presentó tanto en homicidios intencionales como en secuestros, que llegaron hasta los 866 en nueve meses, 70 más que el año anterior.

La organización Desarma México reconoció que incluso el primer trimestre del presente año fue el más sangriento. Además, asegura que el 58% de los 79,493 asesinatos dolosos denunciados entre 2012 y el primer trimestre del 2017 fueron cometidos con armas de fuego. Este factor ha ocasionado que los ciudadanos tengan que portar armas para poder defenderse en un país donde la inseguridad y la corrupción son el pan de cada día, y que no solo sean los criminales o los policías quienes porten dichos artefactos.

Es cierto que los mexicanos no se sienten seguros desde hace mucho tiempo, pero la percepción, en lugar de disminuir o, en el peor de los casos, permanecer, va en aumento. Muchos temen siquiera denunciar, pues aseguran que los policías y/o los mismos funcionarios del Gobierno están coludidos con el narcotráfico y con otros criminales. Otros tantos opinan que van a defenderse por sí mismos y a sus familias hasta llegar a las últimas consecuencias, dado que las autoridades encargadas de impartir justicia no hacen nada por brindarles seguridad. 

Nótese que Desarma México menciona que los datos proporcionados hacen referencia al número de asesinatos “denunciados”, pues en lo que va de la reciente administración, las fiscalías y procuradurías estatales han reportado alrededor de 89,000 casos de homicidios dolosos a través del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Es necesario enfatizar que, de los más de 18,000 asesinatos ocurridos en los primeros nueve meses del 2017, alrededor de 13,513 son obra del crimen organizado. De acuerdo con Santiago Roel, director de la asociación civil, en comparación con el año pasado, las ejecuciones realizadas por este tipo de bandas delictivas aumentaron un 53%, lo que suma un total de 12,224 ajustes de cuentas.

Roel asegura que la lucha por el control de territorios, rutas y narcomenudeo ha ocasionado bajas importantes dentro de los grupos criminales. A pesar de esto, en estados como Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Colima y Guerrero, los asesinatos en manos del crimen organizado han incrementado más del 100%. El estado que encabeza la lista de este tipo de crímenes es Veracruz, con 1,491 ejecuciones. A este le siguen Guerrero, con 1,458 Guanajuato, con 1,366; Michoacán, con 914; Chihuahua, con 858; Sinaloa, con 853; Baja California, con 804; Colima, con 540; Tamaulipas, con 481; Estado de México, con 458; Jalisco, con 417; Morelos, con 393; Oaxaca, con 369; Baja California Sur, con 369; Zacatecas, con 368; Nuevo León, con 314; Puebla, con 264; San Luis Potosí, con 247; Sonora, con 320; Quintana Roo, con 207; Nayarit, con 188; Ciudad de México, con 186; Tabasco, con 171; Coahuila, con 153; Durango, con 88; Hidalgo, 77; Querétaro, con 67; Chiapas, con 65; Tlaxcala, con 47; Aguascalientes, con 28; Campeche y Yucatán, con 22 respectivamente. Por otro lado, Zacatecas, Tamaulipas, Tabasco, Veracruz, Morelos y Guerrero encabezan la lista de los delitos por secuestro.

Este año los delitos por extorsión y robo a vehículo han aumentado un 16%; las lesiones dolosas, un 14%; los secuestros, un 9%, y los robos a casa habitación, un 3%. Roel enfatizó: “La violencia de alto impacto, relacionada al crimen organizado, se ha generalizado en todo el país. Es un globo que se sigue inflando y ya vemos problemas en muchos estados y regiones que antes no lo tenían”. Asimismo, Guerrero se ha posicionado como el estado más convulso del país, con 247 desaparecidos en 2014, muy por encima de Veracruz, que registró 167. La diferencia entre ambos radica en que en Guerrero el número de decesos sin confirmar es mayor, y se quedan en “desaparición”; mientras que en el estado de Veracruz las cifras registradas señalan los homicidios confirmados.

Tal es la impunidad que se vive en Guerrero que diversos grupos de activistas, conformados principalmente por familiares de desaparecidos, han decidido luchar e indagar por su propia cuenta sobre los casos, ya que parece que el Gobierno no tiene respuesta. Una de las activistas de dichos grupos, que prefirió permanecer en el anonimato, dijo: “Nunca quise luchar con armas contra los narcos, pero contra el mal gobierno he querido luchar toda mi vida, eso sí”. El grupo al que pertenece busca fosas donde se han depositado los restos de personas asesinadas y mutiladas, con la esperanza de encontrar a los suyos, y con tristeza ve lo que, como ellos indican, no debería estar ahí.

El Estado de México, que colinda con la capital del país, encabeza la lista de feminicidios en México. Patricia González Rodríguez, académica del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México), indicó que el número exagerado de crímenes es “parte de toda la problemática de inseguridad pública que se vive en el territorio nacional y de que no hay una estrategia definida que permita frenar la violencia contra los ciudadanos […], a eso obviamente se tiene que sumar el problema de la impunidad que deja la investigación de los homicidios en este país”.

Si bien el tema de la seguridad en México encabeza los medios de comunicación diariamente y desde hace mucho, no deja de resultar desalentador que el crimen vaya en aumento en lugar de disminuir. Definitivamente, el país está inmerso en una ola de violencia que se extiende por todo el territorio, desafiando así la capacidad de las autoridades para hacerle frente.

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