Portland, Oregón: desarrollo, creatividad y migración

Portland, Oregón: desarrollo, creatividad y migración

Foto: Jami Dwyer, 9 de noviembre de 2006 por Creative Commons (dominio público)

Foto: Jami Dwyer, 9 de noviembre de 2006 por Creative Commons (dominio público)

Arturo Olmedo Díaz- Las noticias que en los últimos diez años provienen de Portland, “la Ciudad de las Rosas”, en su mayoría son buenas. Lo primero que puede decirse es que, hasta ahora, la calidad de vida en este puerto importante del noroeste de Estados Unidos es asequible, lo que quizás se deba a que ha sabido recibir e integrar tanto a la migración interna como a la externa, y a que ha hallado un modelo de desarrollo económico en armonía con el medio ambiente.

Sobre este último aspecto puede destacarse que, desde principios de la década de los noventa del siglo pasado, Portland se convirtió en la primera ciudad de EE. UU. que adoptó una estrategia integral de reducción de dióxido de carbono. Desde entonces, muchos han sido los avances y los logros alcanzados. Así, para reducir las emisiones de contaminantes, Portland ha hecho de la expansión de tranvías y sistemas de metro ligero una prioridad en las últimas décadas. Asimismo, en el sitio ciudadesostenibles.es se asienta que: “[...] Portland tiene ahora 513 kilómetros de vías ciclistas, incluidas 95 kilómetros de sendas verdes en los vecindarios; 291 kilómetros de carril-bici, pista-bici y ciclo-carriles; y 127 kilómetros de carriles exclusivamente para el uso de bicicletas. [...] Además, la revista Bicycling designó a Portland como la ciudad número uno para bicicletas en EE. UU.”. Ahora bien, en cuanto a acciones tomadas en Portland a favor de la ecología, un rubro insoslayable es el énfasis puesto en la edificación verde, que “ha dado lugar a que más de 180 edificios tengan hoy certificación verde. Los datos de 2012 muestran que Portland tenía más edificios con certificados LEED Platinum que cualquier otra ciudad en los EE. UU.”

Pero, aparte del entorno ecológico propicio, ¿a qué noticias favorables se refiere al principio de este artículo? Entre otras, está la apertura de oficinas de los gigantes tecnológicos Google, Apple, Facebook y Twitter, así como de eBay, Airbnb y Salesforce.com. Tan atractiva se ha vuelto Portland, que se le ha comenzado a llamar “Silicon Forest”, en obvia alusión al desarrollo tecnológico que ha tenido lugar en Silicon Valley, en San Francisco, California. Según un reporte de Bloomberg, los trabajadores de Portland en las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (CTIM) tuvieron ingresos promedio anuales de 78,150 dólares en 2014, frente a los 106,180 dólares en San Francisco. Esto resulta aparentemente malo, pero no lo es si se considera que los gastos de alquiler de vivienda en Portland son más bajos en comparación con otros centros tecnológicos con huso horario del Pacífico, y que los pisos para oficina —según LoopNet— cuestan en promedio 21 dólares por metro cuadrado, frente a los más de 100 dólares que se pagan en San Francisco.

Para Greg Murphy, vicepresidente de operaciones comerciales de Aruba Networks (una unidad de Hewlett Packard Enterprise), Portland es un lugar donde la gente quiere estar y, en ello, mucho tienen que ver los tiempos de traslado, que se reducen de 90 minutos en ciudades de California, a máximo 30 en este puerto noroccidental estadounidense. Pero la calidad de vida también tiene que ver con la posibilidad de comprar una vivienda al triple de tamaño de la que, con el mismo dinero, podría adquirirse en San Francisco.

Para la bloguera Joanna Riquett (creadora de la revista Hayo Magazine, una publicación especializada en viajes y estilo de vida), Portland es un destino ideal para los latinos; entre las múltiples razones que esgrime para sustentar su afirmación pueden destacarse dos: 1) la existencia de incentivos para los emprendedores latinos: “Hay varios apoyos económicos que se pueden obtener a través de la aplicación para préstamo o inversión. También está la Hispanic Metropolitan Chamber, que fue creada para apoyar a la comunidad latina que está invirtiendo en la economía de Portland”; y 2) los latinos que crean empresas a partir de los incentivos antes descritos; así, por ejemplo, refiere una empresa mexicana de productos de cuero; una empresa chilena de tarjetería y papelería, y un restaurante de comida colombiana.

Ya que se habló de la presencia de la población latina en la ciudad de Portland y en el estado de Oregón, lo primero que puede anotarse es que es relevante y, por tanto, también lo es su contribución a la economía. CAUSA, una organización para los derechos de los inmigrantes de Oregón, que fue fundada en 1995 por los trabajadores latinos del campo con el fin de derrotar iniciativas antinmigrantes, ha señalado en un estudio que, durante la recesión, los latinos fueron un factor clave para la recuperación económica. Señala que: “Oregón se encuentra entre los diez estados a nivel nacional con la mayor tasa de crecimiento de negocios propiedad de hispanos”. Como consumidores —según el mismo estudio— tan solo en 2009 el poder de compra de los latinos fue de 7,000 millones de dólares, cifra que es importante en sí misma, con todo y que en ella no se toma en cuenta que, de 2008 a la fecha, el crecimiento del PIB de Portland (que es el más elevado de Estados Unidos) fue de 22.8%, según datos del Buró de Análisis Económico estadounidense. Al respecto, es pertinente señalar que el sitio portlandonline.com, con datos del Censo 2010 de Estados Unidos, indica que en la ciudad habitaban 48,600 personas de origen hispano, de las cuales 27,600 nacieron en la Unión Americana y, las 21,000 restantes, fuera de esta. Un dato adicional, que es relevante en el contexto de la política migratoria definida por el presidente estadounidense, Donald Trump, es que, del total de hispanos en Portland, el 76% son de origen mexicano.

El conjunto de hechos y circunstancias hasta aquí descritos dan para suponer que en Portland todo camina sin grandes contratiempos. Sin embargo, el desarrollo y las posibilidades de crecimiento no parecen estar en el ideal de todos, según lo afirma el articulista John Boitnott, de Entrepreneuer, quien señala que, tras haber escrito y publicado un artículo que destaca las cualidades de Portland y su consolidación como polo de desarrollo tecnológico, recibió muchos reclamos de habitantes del área, quienes temen que la ciudad se convierta en el próximo San Francisco. Por ejemplo, se quejan de que la demanda de vivienda ha encarecido las rentas, incrementado el tránsito en las calles y está mermando, poco a poco, el estilo de vida tranquilo de los portlandeses. Para dicho articulista, lo interesante surgió a partir de la reacción de los habitantes de otras ciudades que vienen emergiendo en el ámbito tecnológico y que estarían dispuestos a tomar lo que Portland (en un caso hipotético) pudiera rechazar. Tales sitios —según propone Boitnott— son los siguientes: Roanoke, Virginia; San Diego, California; Provo, Utah; San Antonio, Texas; Nashville, Tennessee, y Huntsville, Alabama.

Quizás no sea la mayoría de los habitantes quienes estén inconformes con el crecimiento de Portland en el modo en que se está produciendo, y es probable que se trate de aquellos que engrosan las filas del desempleo. Esto se debe a que la economía no ha logrado generar suficientes trabajos de ingresos medios. Pero dicha oposición permite observar que, en Estados Unidos, son muchos quienes están dispuestos a disputarle a Portland la bandera de “Silicon Forest”, lo cual debe conducir a sus habitantes a reflexionar qué es más conveniente: la tranquilidad de un crecimiento pausado o la transformación del estilo de vida derivada de un desarrollo económico sostenido. A lo anterior deben sumarse un par de aspectos que pudieran tener consecuencias insospechadas: 1) ¿qué pasará con el círculo virtuoso de la economía de Portland en caso de que se produzca una deportación masiva de trabajadores indocumentados; y 2) ¿qué sucederá si en Portland siguen polarizándose los salarios altos y bajos, debido a la baja generación de salarios intermedios que ha prevalecido hasta ahora?

Brasil, el paraíso de la alegría

Brasil, el paraíso de la alegría

Pros y contras de la gira asiática del presidente Trump, la más larga hecha por un mandatario estadounidense en 25 años

Pros y contras de la gira asiática del presidente Trump, la más larga hecha por un mandatario estadounidense en 25 años