Pros y contras de la gira asiática del presidente Trump, la más larga hecha por un mandatario estadounidense en 25 años

Pros y contras de la gira asiática del presidente Trump, la más larga hecha por un mandatario estadounidense en 25 años

Foto: The White House

Foto: The White House

Francisco Machalskys- Once días tomó al presidente Donald Trump emprender una maratónica gira por Japón, China, Corea del Sur, Vietnam y Filipinas; la más larga realizada por el también hombre de negocios y la primera más extensa por la región asiática hecha por un mandatario estadounidense desde hace 25 años, cuando George W. Bush padre visitara la zona por espacio de doce días —y se hiciera extrañamente célebre al vomitar de forma accidental sobre el primer ministro japonés Kiichi Miyazawa—.

La apretada agenda, sin embargo, no despuntó muy fácil para el presidente Trump y su peculiar estilo (anti)diplomático que tanto gusta a los medios por asegurar primera plana gracias al talante de sus impulsivos comentarios y decisiones. En este caso, dos temas candentes signaron la bitácora de su periplo: crear un lobby que neutralice las pretensiones bélicas —cada vez más insolentes— del hombre fuerte norcoreano Kim-Jong Un, y concretar relaciones bilaterales tras decretar la salida de Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés) el pasado mes de enero.

Otros dos temas, no menos dificultosos, están dirigidos a suavizar las relaciones con China de cara a los problemas limítrofes causados por su inflexible custodia frente al mar Meridional, que ha causado escollos entre embarcaciones japonesas y filipinas —y una muy criticada intervención naval americana—, así como una espinosa entrevista con el presidente filipino Rodrigo Duterte, señalado por las miles de ejecuciones extrajudiciales que ha respaldado como vía para ejecutar su lucha contra el narcotráfico.

Trump instó a Japón a rearmarse y a invertir más en América

En apariencia formal y amistoso, el paso de Trump por Japón no fue, en opinión de los analistas políticos, tan fructífero como se esperaba.

Más allá de una velada golfística con su homólogo japonés, Shinzo Abe, en la que todo fueron risas y no anotaron los puntos —¿para evitar discusiones, quizás?—, Trump “ofreció” vender una cantidad considerable de armas a la nación nipona como garantía para frenar el avance bélico de su vecino norcoreano, pese a la posición pacifista de Japón tras el fin de la II Guerra Mundial. Al respecto, Trump declaró: “Se trata de un montón de puestos de trabajo para nosotros y un montón de seguridad para Japón”, lo cual no disgusta al Gobierno de Tokio, interesado en reforzar su seguridad.

En materia de negocios, no obstante, la amable sonrisa de Abe quedó solo en eso. Los medios reflejaron que Trump “prácticamente suplicó” a los fabricantes automovilísticos nipones abrir nuevas líneas de producción en Estados Unidos o dejar introducir más autos estadounidenses en Japón. Para los comentaristas económicos, empero, tal petición requeriría un nivel de negociación que el propio Trump eclipsó al retirarse de la TPP. En todo caso, en esta materia logró hacerse con una inversión de mil millones de dólares, firmada por la firma de autopartes Denso para operar en Tennessee.

Acuerdos no vinculantes con China por 250,000 millones de dólares

Trump marcó otro punto de reformulación bilateral económica posruptura TPP en China, donde los principales diarios informaron sobre la firma de una cantidad nada desdeñosa de 15 acuerdos por un monto de 250,000 millones de dólares.

Con la refrendación de estos acuerdos, Trump dio a entender que un universo de posibilidades espera a empresas estadounidenses, y con ellas, la creación de más puestos laborales. Sin embargo, analistas económicos apuntan que estos acuerdos no tienen carácter vinculante por tratarse de memorandos de entendimientos que pueden tomar años para su desarrollo.

Uno de estos acuerdos supone un pacto de desarrollo conjunto para un proyecto de gas licuado en Alaska, con participación de Alaska Gasoline, Sinopec, China Investment y el Banco de China.

Comedida recepción mostró Corea Del Sur

Con manifestaciones divididas a favor y en contra arribó el presidente Trump a Corea del Sur, recibido por su presidente Moon Jae-in, en la que fue calificada como una recepción más bien tibia, pese a tratarse el tema de la “papa caliente” que representa la convivencia con su vecino norteño.

Y no podía ser menos, precisamente por eso: porque es su vecino y solo basta el toque de un botón para plantarle un misil, de los seis que ya ha probado a pesar de todas las protestas internacionales. En tal sentido, Moon pidió que no se inicie ninguna acción militar contra Corea del Norte sin el consentimiento de Seúl.

“Estados Unidos es un verdadero amigo que ha estado con nosotros y que ha vertido su sangre a nuestro lado cuando lo hemos necesitado”, dijo a Trump en agradecimiento Moon, cuyos padres fueron fueron evacuados de Coreo del Norte por un buque estadounidense durante la guerra que dividió a esa nación. Asimismo, aprobó la realización de una maniobra militar frente a su vecino rival, donde participaron tres poderosos portaaviones americanos.

Loas al crecimiento económico de Vietnam

Una de las estancias más cordiales por el tour asiático del presidente Trump fue, irónicamente, en Vietnam, a pesar de un pretérito común de guerra y destrucción mundialmente repudiado hasta la actualidad.

Atendiendo al Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), celebrado en la ciudad portuaria de Dananga, y a donde llegó en compañía de su homólogo vietnamita Tran Dai Quang, Trump elogió el exitoso tránsito de esa nación por espacio de cuatro décadas, pasando de ser una nación devastada por la guerra a convertirse en la economía de mayor crecimiento en el sudeste asiático.

De igual manera, Trump afirmó en el seno de ese foro: “Estados Unidos está preparado para trabajar con cada uno de los líderes sentados hoy en esta sala con el fin de lograr un comercio beneficioso para las dos partes, que sea del interés de su país y del mío”. Como se sabe, la APEC reúne a 22 naciones de distintos continentes, incluyendo a Estados Unidos.

Incómoda antesala Trump-Duterte en Filipinas

Otra cumbre, la de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), espera al presidente Trump —entendiendo con esto, un nuevo espacio para posibles nuevas negociaciones— en Filipinas al cierre de su agotadora gira asiática.

Como en Corea del Sur, manifestaciones mixtas recibieron a Trump en Manila, la capital. Las demostraciones en contra habrían sido aupadas por grupos de extrema izquierda que apoyan al presidente filipino Rodrigo Duterte, a quien la comunidad internacional repudia por, presuntamente, sobrellevar una lucha contra el narcotráfico, que ha sembrado unas seis mil muertes producto de ejecuciones extrajudiciales.

Esta sería la amarga guinda que cerraría esta gira asiática del presidente Trump, primera en la región y, para muchos, quizás la última. Duterte, por su parte, ha dicho que espera hablar con su par estadounidense en buenos términos, a lo que agregó en relación a las acusaciones que ha recibido: “No creo que hablemos de esas cosas, porque, en primer lugar, no son ciertas; y segundo, nosotros no las hacemos".

Ya en el pasado, otro presidente, Barack Obama, intentó dialogar sobre “esas cosas” con Duterte, pero solo consiguió que este lo llamara “hijo de p**a”. Será esperar el giro de las cualidades diplomáticas de Trump en este particular, de quien ya conocemos que sabe ser deslenguado, cuando se lo precisa, y cuando no también.

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