Los trapos sucios de la FEMA en su ayuda a Puerto Rico tras el paso del huracán María

Los trapos sucios de la FEMA en su ayuda a Puerto Rico tras el paso del huracán María

Photo: FEMA

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Francisco Machalskys- La conseja popular latinoamericana está plena de refranes sobre la buena actitud que debe reflejar quien recibe asistencia, como por ejemplo, “el que no agradece, al diablo se parece”, por citar solo uno.

En general, el gentilicio latino se compone de personas agradecidas, pero la acción de ayuda desplegada en Puerto Rico por la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) tras el devastador paso del huracán María ha levantado serios señalamientos al dejar entrever visos de burocracia y graves irregularidades de orden administrativo.

¿La ayuda retardada aún califica como ayuda?

Es importante destacar que, después de los incalculables estragos que causó el huracán Katrina a su paso en 2009, la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Interna sugirió a FEMA que se anticipara a posibles hechos catastróficos según su evolución, fijando puntos de preposicionamiento a fin de garantizar la estratégica y pronta distribución de alimentos, medicinas e insumos de contingencia.

Y así se procedió en el caso de Puerto Rico al movilizar unos mil funcionarios federales en cuanto se tuvo registro de los primeros daños causados por el huracán Irma, según afirmaron voceros de FEMA.

Sin embargo, cuando el huracán María desató su furia días después, esa presencia de efectivos fue, valga el triste juego de palabras, poco efectiva. El detalle reside en que nada más se estableció un solo punto de preposicionamiento con lugar en San Juan, la capital.

Así, literalmente desarmados, la ayuda real de FEMA empezó a hacerse efectiva una semana después del traumático evento, al abrirse centros de distribución en instalaciones militares de Aguadilla, Ponce, Mayagüez, Utuado, Guayama, Ceiba, Bayamón, Arecibo, Canóvanas y Caguas. Por más de ese lapso, varios alcaldes reportaron estar solos y aislados; de hecho, las autoridades de Emergencia no podían movilizarse dentro de sus propios municipios.

La terrible experiencia ocasionada por el huracán María debería conducir a un replanteamiento de todo el plan de emergencia, en palabras del director de FEMA para Puerto Rico y el Caribe, Alejandro de la Campa; como, por ejemplo, manejar escenarios de desastre total, como el vivido precisamente en la Isla del Encanto, donde el tendido eléctrico se desprendió en un 98%, y a seis semanas del siniestro se ha recuperado en apenas un 30%.

Brad Kierseman, vicepresidente de Operaciones de Desastres y Logísticas de la Cruz Roja, compartió sus propias conclusiones, basadas en la experiencia vivida tras el sobresalto ocasionado por el tránsito de dos huracanes seguidos: como mínimo, almacenar generadores eléctricos en sitios seguros, contar con sistemas alternos de comunicación y establecer áreas focales de distribución de alimentos e insumos de emergencia. Y eso va para cualquier país o región medianamente organizados.

Un problema de envergadura en manos de un proveedor poco calificado

A propósito del arrase sufrido por la casi totalidad del tendido eléctrico boricua y la urgencia de su pronta restitución, el intento de concertar una empresa contratista con escasa experiencia provocó un escándalo que alcanzó los espacios del propio Gobierno federal estadounidense.

El desaguisado surgió cuando llegó a las manos del Buró de Investigaciones Federales (FBI, por sus siglas en inglés) y a la Oficina del Inspector Federal un informe que señalaba a la empresa Whitefish Energy Holdings, con sede en el estado de Montana, como la autorizada por la Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico (AEE) y con el visto bueno de la FEMA para restablecer toda la infraestructura eléctrica de la isla por una suma de 300 millones de dólares.

Todo habría ido bien, a no ser por el detalle de que dicha firma es apenas una pequeña empresa fundada hace dos años. Tan pequeña, que solo tuvo capacidad para mandar a dos empleados a atender la emergencia eléctrica del lugar luego del paso de los huracanes. Asimismo, revisiones hechas a su contrato revelaron que la mano de obra costaba diez veces más de lo que que se había pagado a los empleados de AEE, y la subcontratación por parte de Whitefish incrementaría los ya elevados costes en un 20% adicional.

Por si fuera poco, los legisladores que llevan el caso pretenden demostrar los vínculos exitentes entre el secretario de interior, el demócrata Ryan Zinke, excongresista de Montana, con el presidente de Whitefish, Andy Techmanski, quienes se conocen por ser naturales del mismo pueblo; incluso, el hijo de Zinke formó parte de la nómina de esta empresa con un pequeño trabajo de verano. Pese a la evidencia, el departamento de interior negó que Zinke haya tenido parte en dicha contratación.

El caso enfrentó a la AEE y la FEMA, y ambas trataron de entregarle a la otra esa papa caliente. La doble responsabilidad, sin embargo, al parecer quedó asentada en el inciso 68 del contrato enmendado, en el que se apunta que “la AEE representa y garantiza que FEMA ha revisado y aprobado este contrato y ha confirmado que este contrato es aceptable en cualquier forma para cualificar para fondos de FEMA o cualquier otra agencia del Gobierno de Estados Unidos”.

Lo cierto es que, a escasas horas y con un aluvión de críticas a cuestas —sin hablar de las investigaciones que aún quedan pendientes— el gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, derogó sin vuelta de hoja la vinculación con la pequeña compañía eléctrica Whitefish Energy Holdings y su contrato de 300 millones de dólares.

Pese a todo, la asistencia continúa… y es bilingüe

Recientemente, la FEMA anunció la apertura de dos Centros de Recuperación por Desastre (DRCs, por sus siglas en inglés) en Carolina y en Río Grande. Su finalidad es brindar atención a propietarios de negocios y viviendas que sufrieron pérdidas a raíz del paso de María, ofreciendo toda la información necesaria, tanto en español como en inglés.

Otros DRCs adicionales están ubicados en Arecibo, Barranquitas, Humacao, Mayagüez y Ponce.

La atención puede ser presencial, telefónica o virtual. Para obtener ayuda por vía telefónica, debe marcarse el 800-621-3362, que es la línea gratuita de FEMA, con la posibilidad de ser atendido en español presionando la tecla del 2.

Si desea recibir ayuda a través de internet, puede descargar la planilla gratis en  www.DisasterAssistance.gov/es. Cabe destacar que el primer paso para para solicitar ayuda estatal es llenando la forma correspondiente, que le permitirá optar a alivios que van desde la asignación de alojamiento temporal, hasta préstamos para adquisición de nuevo inmueble o reparación de propiedad con daños parciales. Pero depende de usted confiar en esta ayuda, que si bien tiene a algunos de fallos, afortunadamente son constantemente evaluados para su mejora.

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